El cultivo de fresa en Brasil atraviesa una fase de transformación marcada por la profesionalización, la mejora genética y la incorporación de nuevas tecnologías, en un contexto donde, pese al crecimiento, persisten importantes desafíos estructurales.
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"Con una superficie que supera las 10.000 hectáreas y una producción que ronda las 275.000 toneladas, la fresa se consolida como un cultivo relevante dentro de la fruticultura brasileña. La producción se concentra principalmente en estados como Minas Gerais, São Paulo y el sur del país, aunque su expansión geográfica ha ido en aumento en los últimos años", afirma Altair Zotti, director comercial de Agrovivaz.
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Uno de los principales cambios del sector es el paso progresivo del cultivo tradicional en suelo hacia sistemas más tecnificados, como el cultivo en sustratos y sistemas semihidropónicos. "Esta transición permite mejorar la productividad —que puede superar las 60 toneladas por hectárea en cultivo protegido—, así como la calidad y la estandarización del producto", señala Zotti.
© Agrovivaz A nivel varietal, el mercado también está en plena evolución. La finalización de la protección de ciertas variedades internacionales abre la puerta a una mayor diversificación genética y al desarrollo de material adaptado a las condiciones locales, reforzando la cadena nacional de producción de plantas.
Sin embargo, el crecimiento del sector se enfrenta a limitaciones importantes. La logística y, especialmente, la cadena de frío siguen siendo uno de los principales cuellos de botella. "El mayor desafío hoy es mejorar la cadena de frío de la fresa", destaca Zotti. A ello se suman el aumento de costos y la escasez de mano de obra, factores que afectan no solo a Brasil, sino al conjunto del sector a nivel global.
"En términos de mercado, la fresa brasileña se destina mayoritariamente al consumo interno, con cerca del 90% de la producción orientada al mercado en fresco. La exportación sigue siendo limitada debido a la alta perecibilidad del producto y a las restricciones logísticas para envíos de larga distancia", comenta.
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Paralelamente, el sector comienza a mirar con interés a otros berries, especialmente el arándano. Aunque Brasil todavía es principalmente un importador, las perspectivas a medio plazo son positivas. "El arándano promete mucho. De aquí a 5 o 10 años, Brasil puede posicionarse como un buen productor", señala Zotti.
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Este desarrollo estará ligado a la inversión en genética, tecnología y adaptación agronómica, así como a la mejora de infraestructuras y procesos logísticos. En este contexto, empresas como Agrovivaz apuestan por la innovación varietal y la transferencia de conocimiento como pilares para reducir riesgos y mejorar la competitividad del sector.
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Altair Zotti
Agrovivaz
Brasil
Tel.: +55 19 99275 4604
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