Inspira Farms, compañía especializada en la cadena de frío y del manejo postcosecha, comenta que durante años el debate sobre la cadena de frío se ha centrado en una sola cosa: construir más cámaras frigoríficas, incorporar transporte refrigerado y reducir las pérdidas postcosecha. Y durante mucho tiempo, este enfoque tuvo sentido. Pero se observa un cambio: el debate ya no se limita a la cantidad de almacenamiento en frío existente, sino que también abarca su uso inteligente.
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En muchos países en desarrollo, se han logrado avances significativos en la expansión de la infraestructura de refrigeración. Sin embargo, las pérdidas postcosecha de productos frescos aún oscilan entre el 30% y el 50%, según la cadena de valor. Si la infraestructura por sí sola fuera suficiente, estas cifras disminuirían mucho más rápido. Sin embargo, el factor clave que falta son los datos. Muchos sistemas de cadena de frío todavía operan con visibilidad limitada, toma de decisiones reactiva y trazabilidad mínima desde el campo hasta el mercado. Al mismo tiempo, los mercados globales están elevando los estándares, exigiendo registros de control de temperatura, trazabilidad y garantía de vida útil como norma.
Inspira Farms Cooling, comenta que la cadena de frío ya no se limita a mantener los productos refrigerados, sino que implica conocer lo que ocurre en cada etapa del proceso. Aquí es donde evoluciona el sector. Tradicionalmente, la cadena de frío se ha centrado en equipos, dependiendo de infraestructuras fijas y procesos manuales. Hoy en día, se está convirtiendo en un sistema conectado donde los datos y los equipos trabajan conjuntamente para permitir el monitoreo en tiempo real y una toma de decisiones más proactiva.
Con la integración de tecnologías como el monitoreo remoto y los sensores inteligentes, ahora es posible detectar desviaciones de temperatura al instante, prevenir el deterioro antes de que ocurra y optimizar la gestión del almacenamiento y la logística. Y lo que es más importante, permite a las empresas agroalimentarias generar confianza con los compradores al proporcionar pruebas de calidad mediante la trazabilidad. En este contexto, los datos ya no son un complemento, sino la base de la calidad alimentaria y el acceso al mercado.
Este cambio es especialmente importante para las agrícolas y los exportadores.
El acceso a los mercados de alto valor ya no se define únicamente por la calidad en el momento de la cosecha, sino por la consistencia, la confiabilidad y la capacidad de demostrar esa calidad a lo largo del tiempo.
A medida que surgen nuevas oportunidades de exportación, el cumplimiento de los estándares de la cadena de frío resulta indispensable. Las empresas con cadenas de frío visibles y rastreables están mejor posicionadas para competir, mientras que las que no las tienen corren el riesgo de quedarse atrás.
Al mismo tiempo, comentan que se observa un cambio en la forma de acceder a las soluciones de cadena de frío. La propiedad ya no es la única opción. Los modelos basados en infraestructura compartida, pago por uso y prestación de servicios facilitan a los agricultores, las cooperativas y las pymes el acceso a almacenamiento en frío de alta calidad sin una inversión inicial significativa. Esto contribuye a democratizar el acceso a la cadena de frío y a ampliar su impacto en toda la cadena de valor.
Según la experiencia de esta compañía sobre el terreno, una cosa está clara: la refrigeración por sí sola ya no es suficiente. Lo que importa es cómo se gestiona, monitorea y optimiza la refrigeración. Por eso, se debe ir más allá de la instalación. Es necesario diseñar soluciones adaptadas a cultivos, entornos, y realidades operativas específicas. Trabajando estrechamente para garantizar que el almacenamiento en frío no solo esté presente, sino que sea eficaz, eficiente y se ajuste a las necesidades del mercado. Porque en el mercado actual, no se trata solo de mantener los productos frescos, sino de demostrar que se mantuvieron frescos en cada etapa de su recorrido.
Fuente: aarc.com.mx