La producción de tomate en la República Dominicana registra niveles de rendimiento y calidad, pero enfrenta un riesgo debido a la escasez de mano de obra para la recolección. En enero-septiembre de 2025, la producción alcanzó 48.900 toneladas de tomate de ensalada y 164.970 toneladas de tomate industrial. En conjunto, las hortalizas y vegetales sumaron 1.445.347 toneladas métricas, según el Ministerio de Agricultura.
El vicepresidente del Clúster de Tomate, Miguel Sánchez, indicó que la cosecha actual en el Valle de Azua podría verse afectada por la escasez de trabajadores en el campo. Según explicó, la cosecha proyecta rendimientos "muy buenos, y de una calidad que incluso supera la de otras zonas productoras del país, lo que ha generado entusiasmo entre los parceleros ante la expectativa de ingresos al cierre del ciclo".
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De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración, el 90 % de los trabajadores del sector agrícola corresponde a población inmigrante. El organismo señala, además, que la agricultura emplea al 8,7 % de la población ocupada nacional, de la cual el 86,6 % trabaja de manera informal. La Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI 2017) estimó que la población ocupada de inmigrantes haitianos es del 76,8 % y que el 33,8 % labora en el sector agropecuario.
La propuesta presentada por el Consejo Económico y Social al presidente Luis Abinader para reglamentar la mano de obra extranjera en sectores como la agricultura y la construcción continúa sin avanzar en la agenda oficial. La iniciativa busca establecer mecanismos legales y administrativos para emitir permisos de trabajo temporales a migrantes, en especial a los de nacionalidad haitiana.
Desde octubre de 2024, cuando el Gobierno puso en marcha deportaciones de ciudadanos haitianos a través de la Dirección General de Migración, sectores como agricultura y construcción registran escasez de mano de obra extranjera. Según el texto, esta medida ha provocado una caída en la producción agrícola y atrasos en la construcción y la entrega de viviendas.
El Valle de Azua concentra el 80 % del tomate que se consume en República Dominicana. Sánchez señaló que el desarrollo del cultivo en la provincia comenzó con la reforma agraria y la construcción de pozos, y que luego la presa y el sistema de canales de riego permitieron irrigar más de 300.000 tareas. "El tomate necesita agua, tecnología y energía. No es un cultivo improvisado; requiere planificación y esfuerzo constante", afirmó.
Con cuatro décadas de experiencia, Sánchez indicó que el modelo productivo de Azua ha enfrentado crisis sanitarias, enfermedades y eventos climáticos. Añadió que su desarrollo ha estado ligado a políticas públicas, a la infraestructura de riego y a la transferencia de conocimiento técnico, mientras que los desafíos actuales en materia de mano de obra ponen a prueba su continuidad.
Fuente: acento.com.do