La presidenta del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA), Marta Bosquet ha participado en Pulpí (Almería) en una jornada del IFAPA sobre desinfección y mejora de suelo con cultivos biofumigantes para el control del hongo patógeno Fusarium y el nematodo Meloidogyne en lechuga y en cultivos de invernadero.
La iniciativa se enmarca en el proyecto OPTIMSOIL del IFAPA, una línea de trabajo que busca optimizar la biosolarización para aumentar la salud del suelo en cultivos hortícolas protegidos y al aire libre.
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Suelos más sanos y productivos sin químicos
En muchas zonas hortícolas de España el suelo se presenta muy afectado por patógenos difíciles de controlar, como Fusarium en lechuga o los nematodos del género Meloidogyne en invernaderos. Estas enfermedades provocan pérdidas económicas elevadas y su control resulta cada vez más difícil debido a que los patógenos se han vuelto más resistentes y aparecen nuevas razas, a la restricción de fumigantes químicos y a que el monocultivo favorece su expansión.
En este sentido, el proyecto de optimización de la biosolarización para aumentar la salud del suelo en cultivos hortícolas protegidos y al aire libre (OPTIMSOIL) se configura como una nueva forma de cuidar el suelo y controlar enfermedades en cultivos hortícolas.
En concreto, esta línea de trabajo desarrollada por el IFAPA y la Universidad Politécnica de Madrid busca mejorar la salud del suelo y controlar enfermedades en hortícolas tanto en invernadero como en campo abierto, usando para ello técnicas sostenibles y sin fumigantes químicos.
Tal como aclaran los investigadores del proyecto, la biosolarización es una técnica que combina la biofumigación con el uso de cultivos que, al incorporarse al suelo, liberan sustancias naturales que combaten a los patógenos, y la solarización cubriendo el suelo húmedo con plástico para elevar la temperatura y desinfectarlo. La combinación de ambas técnicas aumenta la eficacia en el control y mejora la fertilidad del suelo.
Así, los cultivos biofumigantes que se han estudiado en el proyecto, especies que crecen rápido y producen mucha biomasa, son brassicas como mostazas o rábano; sorgo (Pasto de Sudán) o Crotalaria juncea. Estas plantas aportan compuestos naturales que ayudan a controlar patógenos del suelo además de mejorar su estructura y aumentar la materia orgánica.
Para ello, el proyecto OPTIMSOIL ha realizado ensayos en laboratorio y bioensayos en mesocosmos (macetas) para medir la reducción de patógenos y nematodos, además de ensayos agronómicos para estudiar qué cultivos biofumigantes funcionan mejor en cada zona. Por su parte, los investigadores también han desarrollado ensayos en fincas reales, tanto en invernaderos en Almería y Chipiona, como en campos de lechuga en Madrid, y han realizado numerosos análisis de salud del suelo, incluyendo microbiota, nematofauna y fertilidad.
El objetivo de esta línea de trabajo se enmarca en el control eficaz de Fusarium y Meloidogyne sin recurrir a fumigantes; en impulsar el desarrollo de suelos más sanos y productivos con más biodiversidad, más materia orgánica y mejor estructura, así como en el ahorro en fertilizantes, usando en su lugar cultivos biofumigantes que aporten nutrientes y reduzcan el riesgo de lixiviación.
Además, se busca facilitar el cumplimiento de normativas europeas con técnicas compatibles con la agricultura sostenible y los ODS, a la vez que se estudia una alternativa real a los fumigantes químicos, especialmente importante en zonas donde ya no se pueden usar.
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