En Almería, donde el modelo de invernadero de media y baja tecnología domina el paisaje agronómico, emergen iniciativas que buscan cerrar la brecha histórica entre el desarrollo tecnológico y la operativa real de campo, como Grodi, una empresa nacida en 2022 con una propuesta que combina robótica, visión artificial e inteligencia aplicada con una clara vocación de utilidad operativa.
© Grodi
"Grodi se ha posicionado como un integrador de soluciones que cubren el proceso completo, desde el desarrollo hasta la implementación en campo, manteniendo internamente todas las capacidades clave para garantizar coherencia entre diseño y aplicación real, algo que", según explica Natalia Gálvez, "resulta crítico cuando se trabaja con sistemas que deben interactuar directamente con la complejidad biológica y operativa de un invernadero".
"Emulamos la visión de un satélite dentro del invernadero, pero adaptada a la realidad del cultivo"
Con nombre de estrella, y también con el término con el que antaño se designaba a las zonas fértiles de Almería, Vega 11 constituye el núcleo de la propuesta de Grodi. "Este dispositivo, que actúa como un 'asistente personal de la explotación', se desplaza físicamente a lo largo de la estructura del invernadero mediante un sistema de raíles que le permite recorrer el cultivo de forma continua, integrando cámaras y sensores capaces de registrar variables como temperatura, humedad o concentración de CO₂, al mismo tiempo que captura información visual de cada planta para su posterior análisis".
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"A partir de esto, el sistema construye un mapa operativo del invernadero que traduce la complejidad del cultivo en una interfaz accesible, donde el productor puede identificar con precisión focos de infección, zonas con estrés hídrico o variaciones microclimáticas, así como determinar el estado de maduración del fruto y planificar la recolección de manera más eficiente".
"Esto introduce una capa de gestión basada en datos que permite abandonar enfoques generalistas en tratamientos fitosanitarios para evolucionar hacia intervenciones localizadas, reduciendo tanto el impacto ambiental como los costes operativos asociados a decisiones menos precisas".
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"El elemento diferencial de nuestra tecnología reside en la adaptación al modelo productivo dominante: más del 90% de los invernaderos a nivel mundial corresponden a estructuras de baja o media tecnología, lo que históricamente ha limitado la adopción de soluciones avanzadas diseñadas para entornos altamente controlados como los de Países Bajos o Estados Unidos. Esto ha generado una desconexión entre innovación y aplicabilidad real que Grodi pretende resolver mediante un enfoque universal, capaz de integrarse en cualquier nivel tecnológico sin necesidad de transformaciones estructurales profundas".
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"Cada planta genera datos, pero el valor está en convertirlos en decisiones operativas"
Vega toma referencia de los sistemas de monitorización mediante drones, pero adaptando estos conceptos a las limitaciones físicas del invernadero, donde la autonomía, la navegación entre líneas de cultivo y la seguridad operativa hacen inviable el uso de drones convencionales, lo que ha llevado al desarrollo de una solución híbrida que "emula la visión satelital dentro del invernadero", pero desde una lógica terrestre y continua.
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El desarrollo de la tecnología ha requerido un importante trabajo de adaptación a distintos cultivos, especialmente aquellos con mayor complejidad visual. "Entrenamos nuestros propios modelos de inteligencia artificial, con apoyo de agrónomos, etiquetando imágenes para mejorar la precisión, y empezamos con pimiento porque es uno de los cultivos más difíciles, por su densidad foliar y su altura", indica Gálvez.
"Quizás por eso, uno de los cultivos donde mayor implantación ha tenido Grodi ha sido en pimiento, junto con tomate; aunque puede ser utilizado para cualquier cultivo hortícola gracias a que el sistema no tiene límites para ser entrenado".
Grodi ya está instalado en invernaderos de Granada y Almería, superando las expectativas de la startup almeriense. "Nuestro sistema ha encontrado una aceptación mayor de la prevista", señala Natalia, "y esta primera tracción comercial valida tanto la propuesta de valor como la estrategia de desarrollo progresivo centrada en el territorio nacional, donde hay un amplio potencial de crecimiento".
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