Se estima que existen hasta 30 mil plantas comestibles para los humanos, aunque el consumo habitual se concentra en una fracción de esa oferta. En México, la producción agrícola aporta una amplia variedad de alimentos de origen vegetal.
De acuerdo con la información difundida por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, la diferencia entre frutas y verduras no depende del sabor, sino de la parte de la planta que se consume.
© Brian Chase | Dreamstime
Las verduras corresponden a partes estructurales de la planta. En esta clasificación se incluyen hojas como lechuga, espinaca y acelga; tallos como apio y puerro; raíces como jengibre, betabel y zanahoria; bulbos como cebolla y ajo; tubérculos como papa y camote; y flores como alcachofa, brócoli y coliflor.
Los frutos, en cambio, son el órgano que alberga y protege las semillas. Bajo este criterio botánico, varios productos que suelen comercializarse como verduras corresponden técnicamente a frutos. Entre ellos se encuentran jitomate o tomate, aguacate, pepino, pimiento morrón, calabacita, berenjena, chícharo y ejote.
El contenido también plantea el consumo de productos del campo mexicano y señala la compra en mercados y tianguis locales como una vía de comercialización con menos intermediarios.
En ese contexto, se menciona que el comercio local permite acceso a productos recién cosechados, precios para el consumidor y apoyo a familias productoras mexicanas y a comunidades rurales.
Fuente: www.gob.mx