Hasta aquí la edición de este año del ICBC de Berlín. Los dos días siguieron un patrón familiar para cualquiera que haya asistido a la feria con anterioridad: un comienzo lento el primer día, un tráfico más tranquilo de lo esperado el segundo, y el tipo de energía que tiende a migrar de la sala de exposiciones al vestíbulo del hotel a media tarde. Las fiestas, según todos los indicios, no contribuyeron a la asistencia matinal.
© Priscilla Heeffer | HortiDaily.es
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Lo que a la feria le faltó en afluencia, lo compensó en contenido. Las conversaciones en los stands eran serias, centradas en un mercado europeo que se mueve, aunque no siempre en línea recta. Alemania sigue siendo el ancla indiscutible, y sus normas marcan la pauta para el resto del continente. Portugal sigue despertando interés como base de producción, aunque con cautela. Dinamarca gana credibilidad discretamente. Y para cualquiera que todavía esté buscando entrar en el mercado, el mensaje de quienes ya están en él fue coherente: la diferenciación ya no es un valor añadido, sino un requisito.
© Priscilla Heeffer | HortiDaily.es
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Los clubes sociales de cannabis de Alemania suscitaron algunos de los debates más animados de la feria. Con más de 40 licencias concedidas y unas 13.000 necesarias para satisfacer la demanda nacional, no pasó desapercibida para los asistentes la diferencia entre dónde está el mercado y a dónde podría llegar. El modelo está cada vez más estructurado, la vía de cumplimiento cada vez más definida y los aspectos económicos, para quienes estén dispuestos a hacer el trabajo, son cada vez más difíciles de ignorar.