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Lana de roca para agricultura

La lana de roca para agricultura hidropónica forma parte de los principales sustratos utilizados en esta especialidad, junto con la perlita y la fibra de coco. Su origen mineral y su proceso de fabricación industrial permiten ofrecer al agricultor un medio de cultivo con una homogeneidad difícil de lograr con sustratos orgánicos.

En la gestión de cultivos sin suelo o hidroponía, la lana de roca destaca por su capacidad para garantizar un control total de la nutrición y del balance hídrico, factores determinantes para alcanzar los altos rendimientos que exige la agricultura profesional actual.

¿Qué es la lana de roca de uso agrícola?
La lana de roca, en su versión para usos agrícolas, es un producto utilizado como sustrato mineral para cultivo hidropónico, aunque también, puede ser utilizada como mejoradora de sustrato mezclado con otras materias primas.

Fue descubierto como lana de roca alrededor del año 1850 en Hawái, cuando observaron un material característico compuesto por hebras de roca, creadas por las erupciones del volcán Mauna Loa.

© AEFA

Su utilización inicial fue en la construcción de viviendas y después de casi un siglo, tras varios ensayos, se comprobó que era un excelente sustrato para el cultivo hidropónico.

Centrados en qué es la lana de roca, es un material de origen mineral, obtenido a partir de la fusión de rocas basálticas, calizas y carbón de coque. El proceso de producción se asemeja a la actividad volcánica natural: las materias primas se funden en hornos a temperaturas que superan los 1.500 °C hasta alcanzar un estado de lava líquida. Esta roca fundida es sometida a un proceso de centrifugado para transformarla en filamentos o fibras extremadamente finas.

Posteriormente, se añaden aglutinantes para dar cohesión a las fibras y agentes humectantes que compensen la hidrofobicidad natural del mineral, transformándolo en un material hidrófilo capaz de retener agua. El resultado final es una estructura alveolar, estable y ligera, que se prensa y corta en diferentes formatos técnicos según su destino agronómico, desde tacos de propagación hasta tablas de cultivo (slabs).

Características hidrodinámicas de la lana de roca
Desde el punto de vista de la fitotecnia, la principal virtud de la lana de roca reside en su porosidad total, que suele rondar el 97 %. Esta estructura permite una correcta distribución de la solución nutritiva y, simultáneamente, asegura una oxigenación adecuada de la zona radicular.

Destaca que, a diferencia de otros sustratos, la lana de roca no interactúa químicamente con la solución nutritiva; es un material inerte con una capacidad de intercambio catiónico (CIC) prácticamente nula.

Esta neutralidad química otorga al técnico un mejor control sobre la conductividad eléctrica y el pH del entorno radicular. Al no haber fijación ni liberación de nutrientes por parte del soporte, la planta recibe exactamente lo que el sistema de fertirrigación suministra.

Precisamente, esta característica es decisiva en cultivos de ciclo largo, como el tomate o el pimiento en invernadero, donde la rapidez de respuesta ante cambios en la estrategia de riego es un factor determinante para el éxito de la campaña.

Aplicaciones técnicas de la lana de roca para el cultivo
La lana de roca está presente en todas las etapas del desarrollo vegetal en sistemas hidropónicos. Su uso comienza en los semilleros y centros de propagación, donde los tacos de lana de roca garantizan una germinación uniforme y facilitan un trasplante sin estrés postgerminación o enraizado, ya que el bloque de propagación se integra perfectamente en la tabla de cultivo definitiva.

En la fase de producción, el formato más extendido es el «slab» o tabla, recubierto de una película de polietileno, opaca y resistente a la radiación UV. Estos sistemas están diseñados para optimizar el volumen de sustrato por planta, permitiendo una gestión precisa del drenaje.

Además de las hortalizas de fruto, su uso se ha extendido con éxito al sector de la flor cortada, donde la estabilidad estructural del material es válida para mantener la verticalidad y sanidad de las plantas durante varios ciclos.

Sostenibilidad y gestión circular de la lana de roca
A pesar de ser un producto industrial, la lana de roca se alinea con los objetivos de sostenibilidad de la Unión Europea. Su capacidad de reutilización en varios ciclos de cultivo, siempre que se sigan protocolos de desinfección adecuados, reduce la generación de residuos.

Además, una vez finalizada su vida útil agronómica, la lana de roca es un material reciclable que puede reincorporarse a la industria de la construcción como aislante o volver al proceso de fabricación de nuevas fibras minerales.

Bajo el correcto uso de este sustrato, se favorece la reducción de lixiviados gracias a la posibilidad de implementar sistemas de recirculación (sistemas cerrados). Al ser un medio libre de patógenos de suelo, semillas de malas hierbas o nematodos, se minimiza la necesidad de desinfecciones químicas del suelo, contribuyendo a una sanidad alimentaria y una menor huella ambiental en la producción de frutas y hortalizas.

Destacar que, España, junto con Holanda, son los principales países europeos que más superficie de cultivo hortícola dedican con este tipo de material. Otros países de esta zona que destacan en su uso son Francia, Reino Unido, Italia y Dinamarca.

Para más imformación:
Oficina de AEFA en Valencia
Paseo de Ruzafa, 11
Piso 3, Puerta 6
46002 Valencia – España
CIF: G96736632
Teléfono: +34 963 344 063
[email protected]
aefa-agronutrientes.org

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