Tras la convocatoria lanzada en febrero, la evaluación celebrada el 9 de marzo y semanas de trabajo intenso, Cajamar Innova Agrotech ha seleccionado los tres proyectos que darán respuesta a los retos tecnológicos planteados en esta edición: detección de plagas y enfermedades, estimación de cosecha y cálculo de huella hídrica. Tres problemas reales del campo. Tres equipos que han demostrado tener algo concreto que aportar.
La convocatoria se enmarca en el proyecto Andalucía Agrotech European Digital Innovation Hub (Agrotech EDIH), cofinanciado por la Unión Europea a través del Programa Europa Digital y por la Junta de Andalucía, con el objetivo de conectar el talento tecnológico con los desafíos actuales del sector y facilitar el desarrollo y validación de soluciones innovadoras en colaboración con técnicos y entidades del ecosistema agroalimentario.
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El papel de los socios estratégicos
Antes de presentar los proyectos ganadores, hay que detenerse en una pieza clave de este modelo: los socios estratégicos. Anecoop, Coexphal, Unica Group, Trops, y Vicasol no han sido meros avalistas de la convocatoria. Han sido parte activa en la definición de los retos, aportando su conocimiento de campo y ayudando a formular problemas reales con criterios técnicos y comerciales precisos.
Este modelo de innovación abierta parte de una convicción compartida: los grandes retos del sector no se resuelven en solitario. Ninguna organización, por grande que sea, puede desarrollar internamente todas las capacidades tecnológicas que el campo necesita hoy.
La colaboración con startups y equipos externos permite acceder a ideas y soluciones que nacen fuera de la estructura interna y que, una vez validadas, pueden integrarse y escalar. Los socios aportan contexto real, datos, parcelas de prueba y conocimiento agronómico; los equipos tecnológicos aportan agilidad, especialización y nuevas miradas. El aprendizaje se acelera para ambas partes y las soluciones que emergen están pensadas desde el principio para funcionar en condiciones reales de explotación.
Los tres proyectos ganadores
Reto 1 — Asistente virtual para el control de plagas y enfermedades
El proyecto seleccionado en este reto es Asistente virtual, desarrollado por Agualytics. Se trata de una solución basada en inteligencia artificial y visión artificial que permite identificar en tiempo real plagas y malas hierbas a partir de imágenes de campo, facilitando la toma de decisiones al técnico y al agricultor directamente sobre el terreno.
El equipo está formado por Saturnino José González (CEO), Gabriel Giménez (COO) y Fernando González (CTO).
La presión de plagas y enfermedades sobre los cultivos no para de crecer. El cambio climático está alterando los calendarios de aparición de muchos organismos nocivos, que ahora permanecen activos durante más tiempo y en zonas donde antes no llegaban. Al mismo tiempo, el marco regulatorio reduce progresivamente las materias activas disponibles para su control. El resultado es un escenario en el que anticiparse y actuar con precisión vale más que nunca. Una solución que integre imágenes reales de campo con modelos de inteligencia artificial capaces de identificar el problema y proponer una respuesta adaptada tiene el potencial de multiplicar la capacidad de respuesta de los equipos técnicos y reducir pérdidas de producción de forma significativa.
Reto 2 — Herramienta para el cálculo de la huella hídrica
En el ámbito del agua, el proyecto seleccionado ha sido Water Footprint Quickscan, desarrollado por Digital Data Farm. Se trata de un módulo web integrado en una plataforma IoT que permite calcular la huella hídrica —verde, azul y gris— a partir de datos reales de explotación y campaña, incorporando trazabilidad completa del uso del agua en cada proceso productivo.
El equipo está formado por Alfonso Lorente (responsable técnico y de ejecución) y Pedro García (director comercial).
La disponibilidad de recursos hídricos es hoy uno de los principales factores de incertidumbre para el sector agroalimentario. La variabilidad climática, la presión sobre los acuíferos y unas normativas ambientales cada vez más exigentes obligan a gestionar el agua con criterios técnicos y medibles. Pero más allá del cumplimiento normativo, los mercados internacionales —especialmente en el norte de Europa— exigen cada vez más transparencia y trazabilidad ambiental a los productores que quieren acceder a ellos. Pasar de estimaciones genéricas a indicadores reales, calculados explotación a explotación y campaña a campaña, es una ventaja competitiva real.
Reto 3 — Estimación de cosecha
El tercer reto lo resuelve EPYCApp, desarrollado por Zetanir. Es una aplicación basada en visión artificial que permite la identificación, conteo y estimación del peso de frutos a partir de imágenes captadas en campo, incorporando modelos predictivos que mejoran la planificación productiva y la anticipación comercial.
El equipo está formado por Noel Vargas Velasco (socio fundador y CEO), Raúl Yuster Martín (socio fundador y CPO) y José Manuel Nadal Herráiz (ingeniero informático).
La planificación de cosechas ha sido siempre uno de los puntos más sensibles de la cadena agroalimentaria. La irregularidad climática, la heterogeneidad entre parcelas y la falta de modelos predictivos robustos convierten la estimación de producción en un ejercicio lleno de incertidumbre que tiene consecuencias directas en la logística, la comercialización y la rentabilidad de la explotación. Una herramienta que permita anticiparse con datos reales de campo no solo mejora la toma de decisiones del productor: mejora la planificación de toda la cadena de valor, desde el almacén hasta el cliente final.
Qué viene ahora
La selección no es el final del proceso, sino el comienzo de la parte más exigente. Los tres equipos ya han iniciado una fase de desarrollo en la que contarán con acompañamiento técnico especializado, acceso a las infraestructuras de la Estación Experimental Las Palmerillas de Cajamar en El Ejido (Almería) y colaboración directa con los socios estratégicos del sector. El objetivo es que las soluciones no se queden en prototipos: que se adapten, se ajusten y avancen hacia una implantación real en el mercado.
Este proceso de validación en condiciones reales es precisamente lo que diferencia el modelo de Cajamar Innova de otras iniciativas de innovación. No basta con que una tecnología funcione en un laboratorio o en un entorno controlado. Tiene que funcionar en el campo, con sus limitaciones, su variabilidad y sus imprevistos. Y para eso, el acceso a Las Palmerillas y la proximidad con organizaciones como Anecoop, Trops o Vicasol es un activo difícil de replicar.
El ecosistema sigue abierto
Con esta convocatoria resuelta, Cajamar Innova mantiene abiertas otras vías de acceso para startups y proyectos innovadores. En concreto, este mes de abril finaliza el plazo para presentar proyectos a los programas de Agua, Agrotech y Foodtech, ofreciendo nuevas oportunidades para quienes quieran desarrollar y validar sus soluciones en el sector agroalimentario con el respaldo de un ecosistema especializado.
Fuente: www.plataformatierra.es