Un agricultor de Soria ha recuperado una variedad de tomate documentada en 1916 a partir de semillas antiguas conservadas durante años. Según el texto, el objetivo ha sido volver a cultivar un material vegetal vinculado a sistemas tradicionales de selección y conservación de semilla.
Emilio Medina, vinculado al entorno rural de Soria, explicó que el proceso no se basa en un modelo industrial, sino en un ciclo de siembra, selección de plantas y conservación de semillas para campañas posteriores. Este manejo permite mantener variedades que habían salido de los cultivos comerciales.
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Sobre el resultado obtenido, señaló: "Prácticamente será muy, muy, muy similar, con el mismo sabor que aquel tomate que comían nuestros antepasados en aquellos años".
El texto indica que Medina ha desarrollado un banco de semillas con más de mil variedades, recopiladas en muchos casos a través de agricultores mayores que las conservaban en casas, bodegas o desvanes. Estas semillas no se almacenan únicamente como material de colección, sino que se cultivan de forma periódica para mantener su viabilidad.
También se menciona el uso de técnicas tradicionales de germinación, con generación de calor desde el suelo para acelerar el proceso antes de la adaptación de las plantas al exterior.
Según la información aportada, estas variedades antiguas presentan adaptación al entorno tras décadas de evolución en condiciones locales. El texto indica que esta adaptación se relaciona con resistencia a sequía, calor y terrenos difíciles. En paralelo, se establece una comparación con tomates comerciales seleccionados para transporte y almacenamiento.
En referencia a esa diferencia, el agricultor resume: "No tiene absolutamente nada que ver. Es otra liga".
Fuente: as.com