El coste de producción de una hectárea de tomate cultivado en invernadero en la provincia de Almería ha experimentado un incremento significativo en la última década, situándose en 80.019 euros en la campaña 2024/2025, frente a los 51.400 euros registrados en 2015/2016. Este aumento de 28.619 euros supone un encarecimiento del 45,08%, según un informe elaborado por Hortoinfo a partir de datos de la Junta de Andalucía.
La evolución de los costes ha venido acompañada también de un aumento en los precios de venta. Teniendo en cuenta los rendimientos por metro cuadrado, el precio medio del kilo de tomate ha crecido un 50,89% en el mismo periodo, mientras que el valor obtenido por el productor por cada kilo se ha incrementado un 63,64%.
El análisis refleja que la partida más relevante dentro de la estructura de costes es la mano de obra, que incluye tanto trabajadores asalariados como aportaciones familiares. Este capítulo ha pasado de 21.700 euros por hectárea en 2015/2016 a 36.826 euros en 2024/2025, lo que representa un aumento del 51,14%.
En segundo lugar se sitúan los costes de semillas y semilleros, que han pasado de 6.000 a 8.135 euros por hectárea, con un incremento del 32,43%. También destacan las amortizaciones y el mantenimiento de instalaciones, que han crecido de 4.900 a 8.420 euros por hectárea, un 53,31% más.
Otros capítulos también muestran incrementos relevantes: los fertilizantes y abonos suben un 33,75%, los fitosanitarios y el uso de insectos auxiliares un 16,93%, el agua un 57,11%, la energía un 25,11% y los gastos generales y de financiación un 32,16%.
El estudio incluye dentro del cálculo de amortizaciones elementos como el propio invernadero, el enarenado, el plástico, las instalaciones de riego, balsas, almacenes, casetas y maquinaria, entre otros.
Asimismo, se trata de costes medios obtenidos a partir de explotaciones representativas, por lo que pueden variar en función de factores como la fecha de trasplante, la duración del ciclo de cultivo, el tamaño de la explotación o la incidencia de plagas y enfermedades. En este sentido, el informe subraya que los datos deben entenderse como una aproximación orientativa y no como valores absolutos.
Fuente: hortoinfo.es