El cultivo en invernadero de frutas tropicales o exóticas se está incorporando en sistemas productivos de Almería como opción de diversificación. Entre estas especies se encuentra la pitaya, también conocida como fruta del dragón, cuyo cultivo se desarrolla bajo estructuras protegidas en condiciones de fotoperiodo y temperatura controladas.
La pitaya es un cactus trepador originario del sur de México y Centroamérica, actualmente extendido en otras regiones. La planta desarrolla cladodios que realizan funciones fotosintéticas y reproductivas. A lo largo de sus costillas se sitúan yemas que requieren un periodo aproximado de 14 semanas para alcanzar madurez y unas nueve semanas adicionales para iniciar la floración.
Los primeros botones florales aparecen en mayo o junio en cladodios bien iluminados, en condiciones de día largo y con temperaturas mínimas entre 18 y 20 °C. La producción se concentra principalmente en cladodios de un año, especialmente en la zona apical, aunque también puede observarse en zonas medias, basales, madera de dos años o brotes maduros. El cladodio de un año constituye el principal órgano fructífero.
La emisión de brotes vegetativos se produce en invierno y al inicio de la primavera, una vez finalizada la cosecha. Estos brotes se originan en la base de cladodios maduros y evolucionan desde estructuras de color verde claro y aristas finas hacia formas más gruesas y oscuras a medida que crecen.
Dentro de las prácticas de manejo, la poda de fructificación se utiliza para regular la producción y mantener el equilibrio de la planta. Ensayos realizados en el marco del Grupo Operativo PITAMED han evaluado distintos tipos de poda en función de su efecto sobre floración, producción y renovación de estructuras.
En la comparación entre poda corta, larga y mixta, la poda corta redujo la floración sin mejorar el crecimiento ni la renovación de órganos fructíferos. La poda larga, basada en el recorte ligero del ápice de los cladodios, favoreció una mayor emisión de flores y frutos, así como la renovación de estructuras. La poda mixta mostró resultados intermedios.
En sistemas de formación planos, el ajuste de carga se ha evaluado mediante diferentes densidades de cladodios por metro lineal. Los resultados indican que mantener entre 12 y 15 cladodios por metro permite aumentar la producción sin afectar al tamaño del fruto. Densidades inferiores reducen la producción, mientras que densidades superiores generan sombreo y competencia entre cladodios.
En cuanto al momento de poda, se ha analizado el adelanto a enero frente a la práctica habitual en marzo. En las condiciones de Almería, esta anticipación no muestra efectos sobre la producción, salvo en situaciones con sistemas de calefacción que aceleren el desarrollo vegetativo.
La ejecución de la poda se realiza en varias fases. En primer lugar, se lleva a cabo una poda de limpieza eliminando cladodios agotados, dañados o con baja iluminación, así como rebrotes del tronco y brotes situados en zonas medias y terminales. Posteriormente, se ajusta la carga seleccionando cladodios maduros con mejor conformación y disposición, alineados sin solapamientos en estructuras tipo T o espaldera.
Finalmente, se seleccionan entre tres y cuatro cladodios jóvenes en la parte superior para renovación de la estructura productiva, eliminando el resto. La poda de limpieza puede realizarse tras la recolección, a partir de enero, mientras que el ajuste de carga se ejecuta en marzo. Tras la eliminación de brotes jóvenes, pueden producirse rebrotes que se eliminan antes de la floración para evitar solapamientos y competencia por recursos.
La ausencia de poda incrementa la densidad de la planta, el sombreo y la concentración de la producción en la parte externa. En estos casos, las opciones incluyen la renovación de la plantación o la aplicación de una poda de rejuvenecimiento, basada en la eliminación de la mayor parte de la estructura productiva.
Ensayos recientes indican que la pitaya presenta capacidad de rebrote a partir de yemas de varios años, formando nuevas estructuras productivas en la misma campaña. Estos brotes pueden llegar a florecer y producir frutos en el mismo año, aunque con una floración más tardía. Esta técnica se plantea como alternativa a la renovación completa de la plantación, con implicaciones en costes y tiempos de recuperación.
Fuente: plataformatierra.es