La evolución de la lucha biológica en Almería no puede entenderse sin el recorrido de empresas como Saniveg VIP Control, cuyo desarrollo está íntimamente ligado a una transición profunda desde la dependencia química hacia modelos cada vez más integrados, resilientes y sostenibles.
La historia de la compañía se remonta a 1989, cuando nació como distribuidora de productos fitosanitarios trabajando con grandes multinacionales como Bayer, BASF o DuPont, en un momento en el que la protección de cultivos estaba prácticamente monopolizada por soluciones químicas, sin que todavía se vislumbrara con claridad el papel que años después jugarían los organismos auxiliares dentro del sistema productivo, explica José Manuel Doña Góngora, gerente de la firma.

El punto de inflexión comenzó a gestarse mucho antes de que el mercado estuviera preparado, impulsado por una inquietud técnica que llevó a José Manuel a interesarse por el desarrollo con insectos realizados en el IFAPA y empresas a finales de los años noventa, una experiencia que, según reconoce, "le dejó completamente fascinado" y que marcaría el rumbo de las decisiones posteriores.
"Ese interés temprano por la entomología aplicada coincidió con un problema estructural que en aquel momento no se comprendía del todo, pero que condicionaba gravemente la eficacia de los primeros ensayos de control biológico: la elevada persistencia de los fitosanitarios en el cultivo y en el suelo, que provocaba que los insectos liberados no desarrollaran de forma satisfactoria tras su introducción en los cultivos, generando la falsa percepción de que las estrategias biológicas no eran viables muy tediosas en condiciones comerciales", recuerda. "En realidad, como se demostraría posteriormente, el problema no estaba en los organismos auxiliares, sino en la toxicidad residual acumulada en los sistemas de producción, un factor que obligaba a replantear completamente el modelo".

"El verdadero punto de ruptura llegó entre 2006 y 2008, cuando la normativa europea eliminó de forma repentina un gran número de materias activas clave para la horticultura intensiva, lo que obligó al sector a reaccionar con rapidez ante el riesgo real de una alerta fitosanitaria que habría supuesto la paralización de las exportaciones de Almería. En ese contexto de urgencia, el cambio hacia la lucha integrada no fue progresivo, sino abrupto, pasando en cuestión de meses de una adopción prácticamente testimonial a porcentajes muy altos en cultivos como el pimiento, consolidando un modelo que hoy constituye una referencia internacional".
En paralelo a esta transformación del mercado, VIP Control apostó por acercar la utilización y comercialización de insectos auxiliares al propio territorio, superando una de las principales limitaciones logísticas del sector, ya que la dependencia de proveedores externos implicaba tiempos de transporte más adecuados con la naturaleza de organismos vivos, cuya viabilidad y calidad dependen de condiciones extremadamente controladas. "Este enfoque llevó a la creación de una empresa de base tecnológica en colaboración con la Universidad de Almería, centrada en el desarrollo de protocolos de producción, sistemas de cría y escalado industrial, sentando las bases de lo que posteriormente sería la actividad productiva propia de la compañía".
Ejemplar adulto de crisopa
La crisopa: el insecto que pasa de "cocodrilo" a artrópodo
"Dentro de este ecosistema, la crisopa – Chrysoperla carnea – se ha consolidado como uno de los organismos más versátiles y estratégicos, junto con otros auxiliares como Orius o Nesidiocoris, gracias a su capacidad depredadora y a su adaptabilidad a los distintos sistemas productivos; desde horticultura intensiva hasta frutales y cítricos", prosigue José Manuel.
"El comportamiento voraz y generalista de sus larvas, conocidas popularmente como 'cocodrilos', le permite alimentarse de una amplia gama de plagas, lo que la convierte en una herramienta especialmente valiosa en programas de control integrado, aunque también introduce dinámicas complejas, como el canibalismo, lo que obliga a gestionar cuidadosamente las condiciones de cría y liberación".
El equilibrio poblacional entre plaga y depredador es, de hecho, determinante en su comportamiento, ya que la crisopa no actúa de forma lineal, sino que responde a la disponibilidad de alimento y a la densidad poblacional, regulando su reproducción en función de las condiciones del entorno, lo que permite mantener un cierto balance sin necesidad de intervenciones constantes. "Este tipo de dinámicas biológicas, difíciles de reproducir mediante soluciones químicas, ilustran el potencial de los sistemas naturales cuando se integran correctamente en la gestión agronómica", explica mientras muestra crisopas en diferentes estados de crecimiento, criadas en las instalaciones de Vip Control de Almería.
Por su característica forma, las larvas de crisopa se llaman comúnmente 'cocodrilos'
Nuevas soluciones centradas en la salud del suelo
La visión de VIP Control se extiende más allá del control biológico clásico, hacia un ámbito que el propio gerente considera aún más determinante: el suelo. Tras más de una década de investigación en microorganismos, la compañía trabaja en el desarrollo de soluciones basadas en bacterias y consorcios microbianos capaces de mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes, reducir la dependencia de fertilizantes químicos y contribuir a la regeneración de los sistemas productivos, abordando problemas como la acumulación de nitratos o la fijación de fósforo en suelos calcáreos.
"Estos avances se apoyan en la capacidad de ciertos microorganismos para transformar nutrientes en formas asimilables por la planta, así como en su interacción con el sistema radicular, donde establecen relaciones simbióticas que favorecen tanto la nutrición como la protección frente a patógenos. La estrategia pasa no solo por identificar cepas individuales, sino por diseñar combinaciones que potencien sus efectos de forma sinérgica, abriendo nuevas líneas de desarrollo en el ámbito de las biosoluciones".
Huevos de crisopa
"Esta evolución responde a una filosofía que busca recuperar el equilibrio natural de los sistemas agrícolas, a una transición desde una agricultura basada en la intervención química hacia otra más cercana a los principios que tradicionalmente guiaban la producción, donde el conocimiento del ecosistema era la principal herramienta", destaca José Manuel. "Y al igual que Vip Control acompañó a la gran transición del sector de los últimos años, al pasar de un modelo intensivo en químicos a uno cada vez más apoyado en la biología, nos estamos anticipando al siguiente paso: la integración de soluciones en la que el suelo será una pieza clave para garantizar tanto la productividad como la sostenibilidad".
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