Las fresas, los arándanos y la uchuva vienen consolidándose como protagonistas de una nueva dinámica en el agro colombiano: sistemas productivos más especializados, orientados a mercados exigentes y con un enfoque creciente en sostenibilidad y rentabilidad.
Colombia tiene condiciones privilegiadas para este tipo de cultivos: diversidad climática, capacidad de producción durante gran parte del año y una oferta que empieza a posicionarse en escenarios internacionales. Sin embargo, el potencial por sí solo no garantiza competitividad. El verdadero desafío está en cómo se produce.
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Hoy, el sector enfrenta una transición. Muchos productores han incursionado en berries, pero no siempre bajo modelos que aseguren consistencia, eficiencia y sostenibilidad en el tiempo. Persisten brechas que limitan el desempeño del negocio:
- Procesos con baja estandarización y alta variabilidad operativa.
- Limitada implementación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).
- Dificultades para cumplir de forma consistente con estándares de calidad e inocuidad.
- Baja visibilidad y control sobre la estructura de costos.
- Toma de decisiones basada en experiencia, con poco uso de datos.
- Uso de tecnología sin enfoque claro en eficiencia y retorno sobre la inversión.
A esto se suman vacíos en aspectos importantes como el manejo técnico especializado por cultivo, la implementación de estándares (BPA, GlobalG.A.P., gestión de riesgos), la gestión de la rentabilidad, el acceso a mercados y la adopción de tecnologías.
En conjunto, estas brechas evidencian una desconexión entre el conocimiento técnico disponible y su aplicación efectiva en la operación. Esa brecha es, en muchos casos, lo que determina la diferencia entre un cultivo que se sostiene y un agronegocio que crece.
Una oportunidad que exige mayor precisión
A diferencia de otros cultivos, las berries exigen una gestión altamente precisa en todas las etapas: manejo, cosecha y poscosecha. Esta condición las conecta directamente con mercados que demandan consistencia, trazabilidad y un cumplimiento riguroso de estándares de calidad, inocuidad y sostenibilidad. Además, al ser percibidas como frutas relevantes dentro de una alimentación saludable, implican una mayor responsabilidad productiva: no solo deben cumplir, sino garantizar que su proceso respalde su valor como alimento seguro y beneficioso para el consumidor.
Responder a estas exigencias implica evolucionar en la forma de producir. Ya no es suficiente ejecutar labores operativas; se requiere entender el sistema productivo, gestionar los costos con criterio, interpretar el mercado y tomar decisiones informadas. En otras palabras, pasar de producir a gestionar un agronegocio.
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Formación que conecta con la realidad productiva
En este contexto, la formación deja de ser un complemento y se convierte en un factor habilitante. El sector necesita procesos que no solo transmitan conocimiento, sino que lo integren en la operación y lo traduzcan en resultados.
El Semillero AGEARTH surge como una respuesta a esta necesidad. Es un programa de formación técnico-profesional en agricultura sostenible, creado y liderado por la Asociación de Graduados Colombianos de la Universidad EARTH de Costa Rica – AGEARTH Colombia.
Su enfoque se basa en el principio de aprender haciendo, una metodología desarrollada en la Universidad EARTH de Costa Rica, que además respalda este proceso formativo. Este modelo conecta directamente el aprendizaje con la práctica y la toma de decisiones del productor. El conocimiento no se queda en lo conceptual, sino que se integra en la operación diaria, con un objetivo claro: mejorar productividad, calidad, sostenibilidad y rentabilidad de manera tangible.
A través de este enfoque, el programa trabaja sobre brechas estructurales del sector:
- Eficiencia operativa en campo.
- Reducción de errores y variabilidad en procesos.
- Implementación de estándares y preparación para certificaciones.
- Gestión técnica de costos y rentabilidad.
- Desarrollo de visión de agronegocio.
De la asistencia técnica a la optimización del sistema productivo
Este proceso formativo se complementa con AGEARTH Solutions, un servicio de asistencia técnica integral con enfoque en berries, desarrollado por profesionales de AGEARTH Colombia.
Más que intervenciones puntuales, el servicio aborda el sistema productivo de manera integral: diagnóstico, ajuste y seguimiento. El trabajo se centra en resolver limitantes específicas y en estructurar mejoras que se reflejen en indicadores clave (KPI) como productividad, calidad, sostenibilidad y desempeño comercial.
La articulación entre formación y asistencia técnica permite cerrar el ciclo: entender, aplicar, medir y ajustar.
Del cultivo al agronegocio
Cuando el productor empieza a gestionar su operación como un sistema, los resultados cambian. Se optimizan recursos, se reducen pérdidas, se mejora la calidad y se abren oportunidades de mercado. La producción deja de ser un fin en sí mismo y se convierte en parte de una estrategia más amplia.
Ahí es donde el cultivo evoluciona hacia un agronegocio sostenible, con capacidad de adaptarse, competir y crecer.
El factor que define el futuro del sector
Colombia tiene las condiciones. El mercado existe. La tecnología está disponible. El diferencial está en el talento que toma decisiones dentro del sistema productivo.
Fortalecer ese talento —con criterio técnico, visión empresarial y enfoque en resultados— es uno de los pasos más determinantes para el futuro del sector de berries en el país.
Fuente: nacionberries.com