Cada temporada del Día de la Madre, millones de flores salen de Colombia con destino a los hogares, supermercados y retailers florales de todo el mundo. Detrás de esta operación no solo está una de las industrias exportadoras más importantes del país, sino también una que ha transformado el comercio internacional en un motor de desarrollo social en las comunidades rurales.
Para la floricultura colombiana, el Día de la Madre representa una de las temporadas de exportación más exigentes y estratégicas del año. Apoyada en una operación logística altamente coordinada y en décadas de diplomacia comercial, la industria garantiza que las flores lleguen a tiempo a los mercados internacionales, al tiempo que generan empleo, oportunidades e inversión social en los territorios donde se cultivan.
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"Desde la industria florícola, primer exportador agrícola no tradicional del país, estoy convencido de que el comercio internacional sólo tiene sentido si se traduce en oportunidades reales para las personas. Durante el Día de la Madre, esta realidad se hace especialmente visible. Cada flor exportada se traduce en programas de salud para nuestros trabajadores, en ludotecas rurales y en mejoras en la infraestructura escolar y deportiva en los territorios donde operamos. Nuestra competitividad global es el motor que fortalece el tejido social en las zonas rurales de Colombia", afirma Laura Valdivieso, presidenta de Asocolflores, la Asociación de Exportadores de Flores de Colombia.
La viabilidad de este impacto social depende del cultivo de las flores y de una operación logística capaz de responder en tiempo real durante una de las temporadas florales más concurridas del mundo. Para lograrlo, Asocolflores lidera el Plan Pétalo, una estrategia de coordinación público-privada que, desde hace 20 años, conecta a productores, operadores logísticos, instituciones gubernamentales y autoridades de transporte para garantizar la continuidad operativa a lo largo de toda la cadena de exportación.
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La iniciativa integra a instituciones como los Ministerios de Transporte, Comercio, Agricultura y Defensa de Colombia, junto con autoridades aduaneras, fuerzas policiales, aeropuertos, puertos, agencias de carga, aerolíneas y navieras. Este modelo coordinado ha reforzado la capacidad del sector para responder a los retos logísticos, al tiempo que garantiza la trazabilidad, la seguridad y la eficiencia durante los periodos de alta demanda de exportación.
Solo el Día de la Madre representa entre el 15% y el 18% del volumen anual de exportaciones y ventas de la industria, lo que lo convierte en uno de los momentos comerciales más significativos para la floricultura colombiana. Durante la temporada, la operación moviliza cientos de vehículos de carga diarios y requiere una coordinación sincronizada a través de redes logísticas aéreas y marítimas.
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Más allá de las exportaciones, la temporada también refleja la dimensión social de la industria. La floricultura colombiana genera aproximadamente 240.000 empleos formales, tanto directos como indirectos, y las mujeres representan el 60% de la mano de obra. Más de la mitad de estas mujeres son cabeza de familia, lo que convierte a la floricultura en uno de los principales generadores de empleo femenino formal en las zonas rurales del país.
El impacto social de la industria se extiende a programas centrados en la sanidad, la educación y las infraestructuras comunitarias en las regiones florícolas. Las inversiones en instalaciones escolares, espacios deportivos y programas para la infancia rural forman parte de una estrategia más amplia destinada a garantizar que los beneficios de la actividad exportadora lleguen a las comunidades locales y a las generaciones futuras.
Para la floricultura colombiana, el Día de la Madre no es solo un hito comercial. También es una oportunidad para demostrar cómo una industria agrícola orientada a la exportación puede combinar la competitividad global con la sostenibilidad social, fortaleciendo las economías rurales al tiempo que conecta las flores colombianas con los consumidores de más de 100 países.
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Colombia cuenta con 11.173 hectáreas destinadas a la producción de flores de exportación. Las rosas son el principal cultivo, ocupando 3.414 hectáreas, es decir, el 31% de la superficie cultivada, seguidas de las hortensias, con 1.920 hectáreas (17%), y de los claveles y otros dianthus, con 1.545 hectáreas (14%). Los crisantemos ocupan otras 1.369 hectáreas, lo que representa el 12% de la superficie de producción de flores en Colombia. Durante la temporada, la operación logística moviliza un promedio de 700 vehículos de carga por día transportando flores a las terminales de exportación. Durante el Día de la Madre 2025, las exportaciones de flores alcanzaron los US$367 millones por vía aérea y US$65 millones por vía marítima. Los principales destinos de exportación durante la temporada, por valor de ventas, son Estados Unidos (80%), Canadá (3%), España (3%), Reino Unido (2%), Holanda (2%), Japón (2%) y otros países (8%).
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