La respuesta a esta pregunta: más de lo que pareciera. Durante una estancia de investigación en la Universidad de Melbourne (Australia), el Dr. Guillermo Toro del Laboratorio de Fisiología del Estrés de CEAF, trabajó con un enfoque que hoy está en la frontera de la ciencia: desarrollar conocimiento y tecnologías para que las plantas crezcan en condiciones extremas —como en el espacio— y, al mismo tiempo, transformar ese aprendizaje en herramientas concretas para una agricultura más resiliente en la Tierra.
Esta estancia se desarrolló bajo la supervisión del Dr. Sigfredo Fuentes, además de un trabajo colaborativo con su grupo de Digital Agriculture, Food and Wine Sciences (DAFW), conformado por la Dra. Claudia González Viejo, Natalie Harris y el Dr. Arturo Mayorga y también con la participación del Ing. Agrónomo Pablo Félix del Instituto Tecnológico de Monterrey, y en coordinación con el ARC Centre of Excellence in Plants for Space (P4S), una red internacional que integra universidades, agencias espaciales y empresas tecnológicas para diseñar sistemas de producción vegetal eficientes, autónomos y sostenibles.
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Por qué las "plantas para el espacio" importan a Chile
Las misiones espaciales de larga duración —por ejemplo, las programadas hacia la Luna o Marte por el programa Artemis de la NASA— requieren Sistemas de Soporte Vital Bioregenerativo (BLSS), donde las plantas cumplen un rol central: producen alimento fresco y oxígeno, y contribuyen al reciclaje de agua y nutrientes. Pero el desafío no es menor: en ambientes cerrados y con recursos limitados, cualquier falla (estrés hídrico, enfermedad, problemas de ventilación) puede comprometer todo el sistema.
Estos problemas también son frecuentes en la agricultura chilena. La megasequía, el aumento de las temperaturas y los eventos extremos obligan a anticipar el estrés antes de que sea visible. En ese punto, la investigación "Plants for Space" se convierte en un laboratorio de innovación acelerada: "si logramos monitorear y corregir el estado de una planta en condiciones tan estrictas como en un sistema cerrado, podemos hacerlo aún mejor en un huerto o un viñedo", dice el Dr. Toro.
Microgravedad simulada: entender respuestas vegetales en condiciones extremas
Una parte relevante de la estancia consistió en experimentos con un sistema Clinostato de 2D (mini-parcela rotatoria), una herramienta que simula la microgravedad mediante rotación continua. "Esta aproximación permite estudiar cómo cambian la arquitectura, el crecimiento y la fisiología vegetales al alterar la referencia gravitacional, un componente fundamental en la exploración espacial. Estos ensayos ayudan a comprender los mecanismos básicos de adaptación de las plantas a condiciones físicas estresantes y a diseñar protocolos experimentales comparables entre laboratorios" explica el Dr. Toro.
Según el investigador chileno, Dr. Sigfredo Fuentes, que hoy vive en Australia, "el solo hecho de pensar en agricultura en el espacio, o en crecer cultivos en microgravedad (otra menor que en la Tierra) es más allá de pensar fuera de la caja; es pensar fuera del planeta. Los problemas que presenta el cambio climático fueron graduales hasta principios del siglo XXI, pero ya hemos perdido mucho tiempo reaccionando".
Este trabajo, en el marco de "Plants for Space", según explica el científico de CEAF "es mucho más que ciencia para misiones espaciales: es una forma de acelerar soluciones para la agricultura de hoy. Lo que aprendemos al cultivar en condiciones extremas vuelve a la Tierra convertido en herramientas para producir mejor, con menos recursos, y con mayor capacidad de adaptación".
La estancia se realizó gracias al apoyo del CEAF a través del Laboratorio de Fisiología del Estrés coordinado por la Dra. Paula Pimentel y del financiamiento del International Atomic Energy Agency a través del Proyecto TC FS-CHI5055-2500315 a cargo del Dr. Ariel Salvatierra.
Fuente: ceaf.cl